Leyendas sobre la Isla de Ons

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La Isla de Ons es un paraje idílico para realizar una escapada. Gracias a su privilegiada ubicación, podrás descubrir playas casi vírgenes, fauna y flora autóctonas y una gastronomía tradicional gallega excepcional. 

Debido a su aislamiento geográfico, entre otros factores culturales, han ido naciendo diversas creencias populares, entre las que destacan las leyendas y los mitos. Además de su extraordinaria belleza, esta es otra de las razones por las que se dice que la Isla de Ons desprende magia.

La leyenda del Buraco do Inferno

La leyenda más extendida sobre la Isla de Ons es la que se refiere al Buraco do Inferno, uno de los miradores naturales más impresionantes que se hallan en la isla. De este rincón de Ons, destacan sus acantilados y la grieta de más de 40 metros de profundidad que llega hasta el mar, en cuyo final se encuentra una pequeña cueva, que en gallego recibe el nombre de furna.

Los días en los que el tiempo es más desfavorable, con vientos fuertes y el mar agitado, se pueden escuchar sonidos y rugidos procedentes de la sima, originados por las olas que rompen contra las rocas. 

Siguiendo la leyenda, estos ruidos son los lamentos de las almas en pena atormentadas por sus pecados que están ahora en el infierno. De ahí procede el nombre Buraco do Inferno, “agujero del infierno” en español.  Sin ir más lejos, en el imaginario popular gallego, esta pequeña cueva de Ons se considera la entrada al inframundo.

También se dice que las criaturas místicas del Buraco do inferno emergen de sus profundidades para danzar en la superficie, atrayendo a aquellos que se acercan demasiado. Los habitantes isleños advierten sobre los peligros de aproximarse al borde del acantilado, ya que, según la leyenda, el Buraco do Inferno puede ejercer una extraña atracción, llevando a los curiosos a caer en su torbellino y desaparecer en las profundidades marinas.

El mito del túnel de Caniveliñas

Como se puede intuir a raíz de la leyenda del Buraco do Inferno, las cuevas y túneles albergan la mayoría de los mitos que intrigan a aquellos que visitan la Isla de Ons.

La ensenada de Caniveliñas también está rodeada de misterios y creencias sobrenaturales. Antiguamente, se afirmaba que A Cova da Moura, una pequeña cueva situada en las cercanías del castro de Canexol, era un pasadizo rocoso que llegaba hasta las furnas de Caniveliñas. De aquí nace la leyenda del “túnel de Caniveliñas”.

Tradicionalmente, se cree que este túnel es hogar de meigas, el nombre que reciben las brujas de la mitología gallega. Se supone que estas meigas se reúnen ciertas noches en este pasadizo para realizar sus conjuros, especialmente cuando hay luna llena o las vísperas de festividades, como el día de Halloween.

Según la leyenda, aquellos que han caminado por el túnel durante estos momentos, han sido hechizados y han tenido visiones. Además, los isleños advierten a los visitantes que eviten cruzar este túnel durante las noches, ya que podrían ser llevados a un mundo infernal.

A pesar de lo extendida que está esta leyenda en Ons, la exploración realizada a la cueva por parte de un equipo de geólogos permitió comprobar que de ninguna manera pudo estar conectada con la ensenada de Caniveliñas.

La Santa Compaña en la Isla de Ons

Otra de las leyendas más conocidas en la Isla de Ons y, en general, en toda Galicia es la de la Santa Compaña.

Esta leyenda popular gallega trata sobre una procesión de almas en pena, distribuidas en dos hileras, envueltas en sudarios y con los pies descalzos que aparecen por las noches y vagan por los senderos. En la Isla de Ons, se dice que la Santa Compaña entra por la punta de O Centolo y camina hasta desaparecer por el cementerio de la Iglesia de San Xaquín. 

El desfile de ánimas está encabezado por un mortal que porta una cruz y un caldero de agua bendita, seguido de los difuntos, que acarrean velas. Gracias al olor a cera que desprenden, se puede percibir su presencia.

La creencia dice que aquellos que la ven o son tocados por ella están destinados a morir. Esto se debe a que el objetivo de esta procesión es buscar más almas que se unan a ella y liberar a aquellos que han sido condenados a vagar por la eternidad.

Para protegerse de su aparición, antiguamente, los lugareños llevaban a cabo distintos rituales, como dibujar cruces en las puertas de sus hogares.

Se dice que la última vez que se vislumbró la Santa Compaña fue en el año 2002 por el hijo del farero, una noche que volvía de pescar, pero, desmintiendo este mito, los más escépticos creen que lo que realmente vio fue el reflejo de los trajes de los entomólogos que, esa noche, realizaban un estudio en Ons.

El mal de ojo en la Isla de Ons

Una de las leyendas más extendidas es que, antiguamente, en la Isla de Ons se realizaban multitud de rituales y conjuros para transmitir energías negativas, como el mal de ojo.

Para comenzar el conjuro del mal de ojo, se debía ir a Beluso, una pequeña parroquia cercana a Bueu, coger un sapo y llevarlo a la Isla de Ons. Allí, se le metía la ropa de la persona que se pretendía hechizar en la boca del animal.

Ya en la playa, se hacían 18 bolas de alga y se ponían la mitad a la izquierda y la otra mitad a la derecha. Las nueve bolas de la derecha eran tiradas al mar, recitando: «Ondas do mar sagrado, tírame o aire de morto, de vivo ou escomulgado».  Las otras nueve bolas se dejaban secar en la lareira, nombre gallego que reciben las chimeneas de casa. Una vez secas, se tiraban también al mar.

Los caracoles de oro de la Isla de Ons

Otro tipo de mitos son los relacionados con los tesoros y el oro, como el de los caracoles de la Isla de Ons. 

Cuenta la leyenda que un marinero de la ría de Arousa se encontraba realizando el servicio militar en África y escuchó a dos árabes hablando sobre una isla en el Atlántico en la que existía una fuente con caracoles de oro. Esta isla, decían, se llamaba Ons.  

Cuando el marinero arousano volvió a su tierra, no se olvidaba de lo que había escuchado y, tras un día de pesca, decidió ir hasta la Isla de Ons. Efectivamente, fue en busca de la fuente de caracoles de oro y la encontró, volviendo así a casa con la barca llena de oro.

Esta leyenda de la Isla de Ons está tan extendida, principalmente, porque algunos habitantes isleños afirman haber conocido a este marinero o haber escuchado hablar de él.

Como se puede comprobar con todas estas leyendas y mitos, Galicia es una región en la que este tipo de historias están muy arraigadas a su cultura popular y, por supuesto, la Isla de Ons no iba a ser menos. 

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